En el principio de los tiempos, había un lugar llamado el Concertino, un lugar que hasta que los dioses de la música no descubrieron, estuvo en el olvido.
Este lugar al comenzar a ser habitado sev llenó de habitantes, pero había un problema, eran dioses de la música, pero sólo la creavan con su voz.
Tiempo mas tarde, uno de ellos, el dios llamado Diego, uno de los mas expresivos, vió que ya no era lo mismo, y decidió crear algo con lo que se pudiera expresar libremente, algo lleno de sentimientos, pasión.....
Se dirigió al punto más alto del Concertino, el Apassionato, e invocó a los elementos más preciados para que se uniesen y formasen su instrumento, con el que se exprexaría....
Hizo que una parte de su ser, la harmonía perfecta, y el sonido más bello, dulce y apasionado de lo más alto del cielo se unieran.
Al finalizar vio como ante su espectación se alzaba su creación. Resultó crear un violoncello.
A pesar de que acababa de crearlo, era parte de si, y en el momento de tocarlo, supo la manera de sacar su bella melodía. Agarró el arco que era la parte que reunía sus sentimientos más resistentes, y lo pasó sobre las cuerdas, cómo si las quisiera acariciar.
Él, no quería que lo pusieran a prueba ni que le sustrajesen el instrumento, asi que decidió dejarlo escondido en ese lugar e intentava volver cada día y pasar momentos interminables junto a parte de él, perte del todo en sí.
Pasó el tiempo, i comenzava a tener ganas de explicarle a alguien lo que había hecho, pero no tení a nadie de confianza a quien explicarle.
Un día se ofreció un concierto en el que participaron los dioses mas jóvenes del Concertino, en el cual él se incluia. Al finalizar el concierto, justo cuando se dirigía a su escapada, topó con una de las intérpretes del concierto una jóven y bella diosa llamada Alda, que tenía una voz preciosa, muy aguda pero melódica a la vez, y de la cuál se enamoró perdidamente.
Chocaron mientras él salía de la Sala. Se miraron fijamente a los ojos, se sonrieron y siguieron su camino.
Diego llegó por fin a su lugar especial, y locamente comenzo a expresarse tocando, y resulto tocar la melodía mas bella, alegre y triste, y apasionada que nadie jamás pudiese sentir u oír, expresava su amor.
Pasaron los días, y los dos buscavan volverse a encontrar, encontraron el momento cuando Alda decidió dirigirse hacia el lugar donde se habían encontrado por primera vez, y coincidieron.
Hablaron, y se conocieron mejor, traspasando la barrera de individualidad que existía entre todos ellos.
Pasó el tiempo, y Diego decidió enseñarle a Alda el Apassionato. Quedaron en la Sala, y se dirigieron hacía allí. Una vez en el lugar, él le enseñó las fantásticas vistas que poseía el lugar y además le desveló su secreto más preciado, en un momento de silencio mientras ella contemplava con estupefaccion el paisaje, se comenzó a oir una dulce melodía, ella se giró y vió como Diego tocava aquél instrumento, ella se acercó, y le preguntó:
- ¿ De dónde lo has sacado? ¿Qué es?
-Parte de mí, de mi ser, con lo que expreso mejor mis sentimientos...- le respondió
- Lo que estabas tocando es precioso, ¿ qué es?
- Mi amor!
-¿Cómo lo has hecho?
- Poniendo parte de mi ser i del todo en sí. ¡Ven!
La estiró hasta colocarse en el lugar donde el creo el violoncello, y decidió volver a hacer el encanto con el que creó el cello, peró esta vez para la dulce Alda.
Contemplaron como se formaba, un instrumento mucho más delicado y fràgil; Alda lo cogió, e interpretó con toda su alma dando impetu y gloria al llamada violin.
A partir de aquél día, ése era su secreto, y lo escondieron durante mucho tiempo....